Una mañana, un padre oso se despertó con el estomago vacío. ¡Sólo podía pensar en comida! ¡Ustedes conocen a los osos, ellos comerían cualquier cosa! Este oso hambriento corrió al prado para buscar algunas frutas deliciosas para el desayuno.
“¡Oh, no!” él gritó. “¡La familia del ciervo ya estuvo aquí y ellos se comieron todas las frutas jugosas y maduras!”
Luego, él intentó en su favorito hueco del árbol, donde buscaba gusanos gordos y hormigas crujientes. Otra vez, no encontró nada. La madre osa y sus cachorros ya habían estado ahí, temprano en la mañana.
“¿Dónde puedo encontrar comida?” se preguntó. De repente, una madre cierva y sus dos ciervitos aparecieron y empezaron a pastar en el prado.
“¡Aquí está mi oportunidad para comer algo de carne!” ¡Él saltó hacia los ciervitos y cayó en la tierra con un GOLPE!
Los ciervitos saltaron con seguridad, fuera de las garras y dientes afilados del oso y corrieron al bosque espeso.
“¿Qué puedo hacer? ¡Estoy muy hambriento!” él gimió. Necesitaba comer su desayuno. Para entonces, él estaba muy enojado que no podía pensar. ¡Pero, sus orejas podían oír! “¿Qué es ese sonido zumbador que oigo en el árbol? ¿Podría ser una colmena?”
¡Oh, si, eso era! El oso corrió al árbol y empezó a subir. ¡A los osos les gusta la miel! “¡Soy muy afortunado!” el oso se rió.
Bueno, aquello resultó que era un error, el ir sobre ESA colmena. ¡Mientras el oso estaba subiendo al árbol, una abeja guardia le miró venir y voló hacia él, lo más rápido posible, picándole precisamente en la nariz! ¡El asustado y hambriento oso casi se cae del árbol!
Ahora, él, si estaba muy, muy enojado. Quizás, él, debería bajar del árbol y calmarse por un rato. ¡En cambio, él gruñía con voz alta y empezó a golpear la colmena, con su grande pata delantera! El oso no podía controlar su genio. Él seguía golpeando la colmena, hasta que cayó del árbol. ¿Qué piensan qué pasó luego? ¡Todo el enjambre de abejas atacó al oso enojado! Él cayó del árbol, corrió al río y saltó dentro. Como a las abejas no les gusta el agua, el oso estaba seguro. ¡Pero él estaba enojado y tenía más hambre que antes!

Objetivos del plan de la lección

Cognitivo: Los estudiantes aprenderán que, cuando se está enojado, uno necesita tranquilizarse y calmarse, luego, tratar de resolver el problema.Afectivo: Los estudiantes querrán aprender como controlar su ira, para así, no involucrarse en problemas. Sentirán que, al hacerlo, tendrán una mejor oportunidad para obtener lo que quieren.Conducta: Los estudiantes usarán las habilidades, para controlar la ira, tales como: detenerse a pensar, planificación, calmarse, usando “mis” afirmaciones, y obteniendo ayuda de un resolvedor de conflictos, un maestro, un padre o un estudiante mayor. Los estudiantes propondrán, qué habilidades se usarían para controlar la ira en una escena imaginaria. Los estudiantes convertirán los mensajes acusadores de “tu” a mensajes explicativos de “yo.”

Sesión de clase 1
Lea el cuento a los niños. Explique que nosotros queremos aprender de los errores que el oso hizo en el cuento. ¿Cuál fue el error más grande que el oso cometió?
¿Qué piensan los estudiantes que le condujo al oso a problemas? Una vez que los estudiantes hayan dado sus ideas, indique (si es que nadie lo ha hecho) que, el oso se puso tan enojado porque estaba hambriento y parecía que nada le salía bien para él. No había frutas jugosas, gusanos u hormigas que comer. Los ciervitos se escaparon de él. Algunas veces, parece que tenemos algo de mala suerte. ¡Luego, nos volvemos enojados, como el oso! ¿Qué piensan, los estudiantes, que el oso podría haber hecho de forma diferente, para que así, el cuento pudiera haber tenido un final feliz?
Escuche las sugerencias de los niños. Luego, mencione que, el oso podría tranquilizarse para pensar claramente (el cuento menciona esto, para que los estudiantes, pueda ser que, posiblemente, lo digan). Luego, explique que él podría haber hecho un nuevo plan y quizás, ese nuevo plan podría haber resuelto su problema. Explique que nosotros aprenderemos que las personas usan diferentes maneras para calmarse, cuando están enojadas. Mencione que nosotros podemos elegir el controlar nuestra ira. Anime a los estudiantes, “vamos a aprender como otras personas hacen esto, así también, nosotros podremos hacerlo.”
Escriba en el pizarrón DPP. Haga que los estudiantes lo repitan, después de usted, por algunas veces: DPP. Pídales que imaginen, que algo ha pasado y les ha hecho enojar. Se sienten, por decir algo o hacer algo, que podría lastimar a otra persona o cosa.
Indique que
  • “D” corresponde a “Detener.”
  • “P” corresponde a “Pensar.”
  • “P” corresponde a “Plan.”

Cuando estén enojados, pueden decirse a sí mismos: “¡Detente, Piensa sobre otra manera de manejar el problema, haz un nuevo Plan!”
Dígales que, les va a contar un pequeño cuento, sobre alguien de la edad de ellos, que se puso enojado. Explique que, ustedes, usarán el método DPP para ayudar a la chica, en el cuento, a controlar su ira.
“Era el tiempo de comer y Rita, accidentalmente, chocó con Sam y tiró su bandeja de comida. Ella, estaba muy enojada y era su tipo de comida favorita. Ahora, todo estaba sucio y no podía comerla. Ella, empezó a gritar a Sam. ¿Cómo podría, ella, usar DPP, para controlar su ira?”
Converse con los estudiantes, lo que Rita podría hacer. Explique que, ella, podría probablemente, haber dicho a un maestro y la escuela habría hecho algún arreglo, para que ella obtuviera otro almuerzo, y pagaría al siguiente día.
Explique que, quizás, algunos de sus amigos compartirían sus almuerzos con ella, ¡el que cada persona de un poco puede acumular mucho! ¡De esa forma, Rita, podría haber obtenido un mejor almuerzo, de no haber tirado su bandeja!
Mencione que hay muchas situaciones, en donde algunos se vuelven enojados y podrían usar DPP para controlar su ira.
Deles ejemplos como:
  • Su hermana menor rompe su juguete favorito.
  • Usted pierde sus deberes en donde ha trabajado duro.
  • Alguien les grita, pero no hicieron nada malo.”

Quizás, podría crear un recordatorio visual para colgarlo en la clase, usando los símbolos: una cara enojada, un signo de DETENER, una bombilla encendida con la palabra “PENSAR” en su interior, una boca diciendo “PLAN.” Los estudiantes pueden hacer sus propias copias de esto.

Sesión de clase 2
Recuerde a los estudiantes, el cuento del oso y las abejas. Indique el recordatorio visual del método DPP y recuerde lo que DPP corresponde.
Luego, explique que hay otras maneras que las personas pueden usar para calmarse a sí mismas. Cualquiera que trabaje mejor es la correcta para usarla.
Explique que una manera que ayuda a las personas a calmarse, es el contar hasta 10, antes de decir o hacer algo. Pida si están de acuerdo: “Cuando estamos enojados, queremos decir o hacer algo para lastimar a alguien o a algo, ¿no es verdad? Decimos algo como: ¡Tu, estúpido gato, me arañaste, te voy a patear! En vez, es mejor contar hasta 10. El gato no merece ser pateado. Probablemente, el gato, estuvo solo asustado.” Explique que luego de haber contado, despacio, hasta 10, los estudiantes ya no se sentirán tan enojados.
Explique que si están realmente, realmente enojados, pueden contar hasta 100, antes de hacer o decir algo. Explique que al hacer esto, les da tiempo para calmarse. Guíeles a que cuenten 100 para que vean cuánto tiempo toma (¡y ver si es que lo pueden hacer!). Pregunte si piensan que sí estarían calmados, después de hacer esto.
Pregunte a los estudiantes, si hacen algo para calmarse a sí mismos, cuando están enojados. Afirme sus buenas sugerencias.
Explique que el respirar a fondo, también ayuda a la persona a calmarse. Sugiera que todos lo traten, para ver como se sienten. Haga que pongan sus palmas en sus estómagos. Explique que necesitan respirar muy a fondo, que sus estómagos se hinchen y lo puedan sentir moverse, con sus manos. Explique que 20 respiraciones profundas siempre calmarían a una persona.
Otra manera es el decir: “Me estoy volviendo muy enojado, necesito calmarme, necesito un tiempo a solas.” Luego, trate de hacer algo agradable, por un momento.
Anime a que pidan ayuda de un adulto, a través de decirle: “Estoy muy disgustado, necesito algo de ayuda para calmarme, ¿puede ayudarme a tranquilizarme?”
Explique que, también, dibujando una pintura, sobre como se sienten, puede ayudarles a sacar su ira de forma segura.
Señale con su dedo a algo, en el cuarto, diga: “¿Han notado alguna vez que cuando señalan a alguien, hay tres dedos señalando a ustedes?” Así que, ¿deberíamos señalar a las personas diciendo: ¡Tú hiciste esto! ¡Tú hiciste aquello!
No, en vez de decir, ¡Tú me hiciste tirar mi almuerzo! Puede decir: “Estoy disgustado, porque tiré mi almuerzo.” Esto es mejor, porque luego, la otra persona querrá decir: “Lo siento.” Escuchar a alguien, decir: “Lo siento,” nos ayuda a olvidarnos el estar enojados.
Pida a los estudiantes que pretendan estar enojados con alguien, a su lado derecho. Haga que señalen sus dedos, diciendo: “¡Tú me hiciste hacer esto, me hiciste hacer aquello!” Haga que se detengan y se den cuenta, que tres dedos están apuntando a ellos. Esto debe recordarles decir “yo.” Deles algunos ejemplos: “¡Me haces estar tan furioso cuando te ríes de mí, cuando doy respuestas equivocadas!” Indique y muéstreles, como tres dedos le están apuntando. Luego diga: “Yo me siento mal cuando te ríes de mí, cuando doy respuestas equivocadas.”
Pida a los estudiantes, cambiar los siguientes “tú” a mensajes “yo”:
  • “Tú me hiciste tirar mi libro en el charco.”
  • “Tú no me invitaste a tu fiesta de cumpleaños.”
  • “Tú no me elegiste para estar a tu lado en el gimnasio.”
  • “Tú le hablas al maestro sobre mí y yo no había hecho nada.”

Anime a los estudiantes a ayudarse mutuamente, a recordar como calmarse a sí mismos, a través de sugerir a la persona a recordar DPP, contar hasta 10 o 100, respirar profundo o usar los mensajes de “yo.”