Un día, una pequeña ratona gris estaba corriendo a lo largo de un camino, en el prado. De repente, sus cuatro pequeñas patas sintieron algo suave y peludo. Luego, una pata muy larga con garras afiladas la encerró.
“¡Oh, no!” ella pensó, “¡Un león me ha atrapado!” El león se inclinó para mirarla cercanamente. “Hmm,” él gruñó.
“¡Una pequeña ratona gris está atrapada en mi pata! ¡Qué suerte! ¡Qué rico!” La pequeña ratona miraba el enorme ojo pardo del león y lloraba.
“Por favor, déjeme ir. Soy una madre ratona y tengo pequeños hijos que alimentar. ¡Por favor, no me haga daño! ¡Si usted me deja ir, yo haré cualquier cosa que pueda para devolverle el favor!” ella suplicó. El león pensaba por un rato, mientras la pequeña ratona temblaba de miedo.
Finalmente, rugió con risa y meneó su melena. “¿Cómo podrías hacerme un favor? ¡Tú eres demasiado pequeña! En realidad, eres tan pequeña para que seas mi cena. ¡Te dejaré ir, en esta vez, porque me hiciste reír!” Así que, la madre ratona corrió lo más rápido posible, de regreso a su segura guarida ratonera, donde sus hijos estaban esperándola.
“Soy afortunada de estar viva,” ella pensó. “Siempre estaré agradecida al león por haberme dejado ir.”
Después de un año, la madre ratona estaba corriendo a lo largo del mismo camino, cuando escuchó el grito del león, por ayuda. Ella se apresuró, rápidamente y miró detrás de un arbusto. Ahí, estaba el león enredado en una red, instalada por un cazador. Él estaba forcejando para liberarse, pero, la red era muy gruesa y fuerte.
“¡Yo le ayudaré!” gritó la madre ratona, dando un paso adelante. El león gritó: “¡Eres muy pequeña para ayudarme! No tengo oportunidad. Pronto el cazador regresará.” ¡Bueno, resulta que hay una parte de un ratón que es muy fuerte! ¡Los dientes!
Aquí está lo que ocurrió. La ratona corrió sobre la red y empezó a masticar rápidamente, cortando las cuerdas con sus afilados dientes. No tomó mucho tiempo para que ella haga un hueco suficientemente grande en la red para que el león se arrastre y escape.
¡El león era muy feliz! “¡Gracias!” dijo muchas veces a la ratona. La ratona contestó: “¡Le dije, cuando usted me perdonó mi vida, que yo le devolvería el favor!”

Objetivos del plan de la lección

Cognitivo: ¡Los estudiantes entenderán la amabilidad y la misericordia, y que una persona, nunca es demasiado pequeña para ayudar!Afectivo: Los estudiantes estarán inspirados por el cuento y desearán hacer cosas amables para los demás. Ellos se sentirán esperanzados que, aunque son pequeños, pueden hacer mucho para ayudar a los demás. Se sentirán bien, sobre sí mismos, cuando hacen cosas amables.Conducta: Los estudiantes describirán a personas devolviendo amabilidad por amabilidad. Ellos aclamarán por los animales más pequeños y útiles, en la naturaleza.

Sesión de clase 1
Lea el cuento a los estudiantes. Pregunte a los estudiantes: “Si esto era un cuento sobre un león y una ratona reales, ¿piensan que hubiera terminado diferente?” Explique que, en la vida real, los animales no tienen conversaciones de esa forma, y que el león comería a la ratona. Este cuento es una fantasía, para ayudar a enseñarnos lecciones. Pregunte a los estudiantes, cuál piensan que es la lección del cuento.
Explique que el autor quería que entiendan sobre la amabilidad, la misericordia y el ayudar a los demás. Pregunte a los estudiantes, si ellos conocen lo que es la misericordia. Explique que, aquello es compadecerse lo suficiente por alguien para dejarlo partir, así como el león dejo ir a la ratona.
Diga: “¡Que tal si un chico está corriendo en la calle. Él les pisa el dedo de su pie y les lastima, y ustedes se enojan. ¡Están a punto de gritar! Luego, notan que él está llorando. Él dice: ¡Lo siento! ¡Yo no le vi! ¡Mi perro acaba de ser golpeado por un carro y estoy corriendo para ayudarlo!”
Pregunte a los estudiantes, si ellos dejarían partir al chico en seguida. Ellos se compadecerían por él. Ellos no querrían gritarle. El sentimiento que ellos tendrían en sus corazones, en aquel momento, sería “misericordia.”
El león sintió misericordia hacia la ratona. Pregunte a los estudiantes, por qué piensan que el león sentiría misericordia hacia la ratona. ¿Sería quizás, porque la ratona le dijo que ella tenía niños que cuidar? Afirme que, tal vez, aquello conmovió el corazón del león. Sugiera que, tal vez, él pensó sobre su propia madre o su propia esposa, cuidando a sus bebes leones en casa.
El ofrecimiento de la ratona, de ayudarlo algún día, hizo reír al león. Él, la dejo ir con mucho humor, pero, él no creía que ella pudiera, alguna vez, ser capaz de ayudarlo.
Pregunte: “Cuando el león estaba enredado en la red, ¿él, creyó que la ratona podría ayudarlo? ¿Por qué no?” Pregunte a los estudiantes, si piensan que el león estaba sorprendido cuando la pequeña ratona le salvó. ¿Cómo piensan que la ratona se sentía ayudando al león? ¿Suponen que ella se sentía orgullosa de sí misma? Indique que, ella podría haber huido, tan asustada como para ayudar. Pero, ella, mantuvo su promesa de ayudar al león.
Explique que las personas, cada una, hacen cosas amables, todos los días. Sin la amabilidad, este mundo sería un mundo malo. Explique que, es bueno recordar cuando alguien hace algo amable por nosotros y luego, pensar en la forma de ser amables, en respuesta, así como en el cuento.
Recuérdeles que, así como la pequeña ratona, ellos (niños), no son demasiado pequeños para ayudar a los demás.

Sesión de clase 2
Materiales necesarios:
  • Un dibujo de una lombriz con la palabra “Héroe” escrito sobre ella.
  • Un dibujo de una abeja con la palabra “Estupendo” escrito sobre ella.
  • Un dibujo de una planta con la palabra “Fantástico” escrito sobre ella.
  • Lápices, lápices de colores o marcadores.

Recuerde a los estudiantes el cuento sobre el león y la ratona. Verifique para ver si ellos recuerdan lo básico del renglón y los temas del cuento, por medio de pedirles que lo vuelvan a contar.
Luego, diga que les va a decir un par de historias pequeñas y le gustaría que, ellos, terminen las historias, diciendo qué es lo que han aprendido del “León y la Ratona.”

Historia # 1:
Susana viene a la escuela y ha olvidado su almuerzo. ¡Ella estaba muy hambrienta! ¿Qué podría hacer otro estudiante para ser amable y ayudarla? (Permita que los estudiantes hagan sugerencias).
El otro día, otro estudiante olvidó su almuerzo, Susana se dio cuenta del estudiante, que estaba muy disgustado y hambriento ¿Qué piensan que haría Susana? Deje que los estudiantes completen la historia.

Historia # 2:
Jack, se cae en el patio de recreo y se lastima. Jim está jugando un juego cerca y no quiere parar, pero, él ve que Jack está lastimado. ¿Qué hará Jim? (Permita que los estudiantes hagan sugerencias).
Al siguiente día, Jim es golpeado en la cara por una pelota y cae. Jack ve lo que sucede. ¿Qué piensan que hará Jack y por qué lo hace?
Pida a los estudiantes recordar las muchas ocasiones donde necesitaban ayuda y alguien, fue amable con ellos.
Pregunte a los estudiantes: ¿Acaso la ratona, en el cuento, pensó que ella era demasiado pequeña para ayudar al león? No, ella no lo pensó. ¡De hecho, ella salvó la vida del león! Enfatice, “ustedes no son demasiado pequeños o muy jóvenes para ayudar a otros.” Luego, sugiera: “Vamos a mirar algo en la naturaleza, que realmente nos ayuda, aun cuando sean pequeñas. ¿Puede alguien pensar en algunas cosas pequeñas, en la naturaleza, que nos ayudan? Yo estoy pensando en una.” Usted puede jugar al juego de las diez preguntas, para hacerlo más interesante.
Saque el dibujo de la lombriz y póngalo, en donde los niños puedan verlo. Explique que, las lombrices son pequeñas, pero útiles. Ellas, cavan túneles en la tierra, es así que la tierra obtiene aire. Esto, hace rica a la tierra para la agricultura. Ellas, también, hacen escombros, a través de comer viejas hojas, frutas y vegetales de la tierra. ¡Mientras los diminutos bocados de hojas y comidas pasan, a través de su cuerpo, salen por el otro extremo como escombros, que es bueno para la agricultura!
Muéstreles el dibujo de la abeja y diga: “Las abejas son muy diminutas ¡más pequeñas que ustedes! Yo sé que ellas pican, y eso puede lastimar, pero la mayoría de las veces, ellas, no nos picarían, si es que nosotros las dejamos solas. Tal vez ustedes no conocían que las abejas nos ayudan de muchas formas. Ellas tienen patas muy peludas, que llevan semillas y especialmente el polvo abundante, llamado polen, a las flores y árboles. ¡El polen es como el polvo peludo de la naturaleza! Ayuda a las frutas y flores a crecer. Sin las abejas, no tendríamos tantas frutas y flores como las tenemos. ¡También las abejas hacen deliciosa miel! ¿A quién le gusta la miel?”
Muéstreles el dibujo de la planta y diga: “¡Las plantas pueden ser pequeñas, pero ellas dan el oxígeno que las personas necesitan para poder vivir! ¿Sabían que estaban respirando la respiración de una planta? Las plantas tienen una respiración muy dulce y limpia, y ellas hacen el aire limpio y dulce, alrededor de nosotros.”
Enfatice que, “nada en la naturaleza es demasiado pequeño para ayudar a los demás, incluyendo ustedes. ¡Vamos a aclamar por las cosas pequeñas y las personas pequeñas, que ayudan a los demás!”
Pida a los estudiantes que dibujen y coloreen una pintura del león y la ratona, usando el dibujo en el capítulo, como una guía.