Un museo exhibe en Londres una variedad de sal, potasio, carbón, etcétera, a un costado de un contenedor de agua. Debajo de la cual hay una leyenda que dice , “ESTO ES UN SER HUMANO”. Sí, esencialmente hablando, hay un componente de un Ser Humano. Todavía, la mayoría de la gente argumenta que hay algo más que un ser humano.

El pensamiento humano aspira a la verdad, belleza, bondad, virtud y amor. Encontrando o realizando estas cosas damos un sentido profundo a nuestras satisfacciones tanto como a la felicidad y alegría. Sin estas cosas la vida es efectivamente pálida.

Al mismo tiempo, nosotros tenemos el material deseado y necesidades que viene de los propios aspectos físicos de uno mismo - la parte de nosotros que en realidad necesita de sal, potasio, carbón, agua, etcétera. Nos gusta comer sabrosos alimentos, queremos estar físicamente sanos, buscamos abrigo, refugio que nos proteja de los elementos y nos provea, proporcione un cómodo lugar para vivir, valoramos el dinero y las cosas que podemos comprar, buscamos un amigo. Cumpliendo estos deseos básicos deseamos atraer una felicidad física.

A través de la historia humana la gente ha perseguido ambos, lo físico y lo espiritual como aspectos de comprensión. A través de la ciencia hemos venido comprendiendo la naturaleza o de nuestro universo físico más o menos, destacando los avances tecnológicos que han aumentado la calidad de nuestro material de vida. La religión y la filosofía han dado una profunda comprensión de la vida, el camino de la bondad, y la existencia y naturaleza de Dios, relaciones humanas, etcétera. Ciencia, en la una mano, y religión y filosofía, en la otra, han estado ambas comprometidas en las actividades de comprensión humanas.

En el siglo 20th, la educación a través del mundo llegó a desafiar más en el aspecto científico y el carácter técnico. En el proceso los más tradicionales conceptos de educación, presionaron el desarrollo del carácter de la persona en la preparación para la vida, y llegó a ser más y más marginalizada. Daniel Coleman, investigador del Libro Inteligencia Emocional, escribió, “Nuestros colegios y nuestra cultura se fija sobre habilidades académicas, ignorando la inteligencia emocional, como un grupo de rasgos que algunos podrían llamarse carácter -aquello también, es una basta materia para nuestro destino personal”.

Nuestra tendencia ha estado enfocada al desarrollo del conocimiento, destrezas, y talento creativo mientras descuida las más fundamentales dimensiones de la educación de la gente para llegar a ser buenos. Los resultados de esta tendencia, ha estado en la educación de la gente con altos niveles de habilidades profesionales que le hacen poseedor de una norma moral en proporción con su influencia y responsabilidad. Así de este modo, tenemos especialista en computación usando sus conocimientos para crear virus como único propósito de destruir los trabajos de miles de computadoras, o artes de los creativos, quienes usan sus talentos para propagar la explotación sexual y violencia.

El reto de la educación en el siglo 21 se encamina, a tomar correctivos del actual desequilibrio. No hacerlo, es sumamente peligroso. Como nuestra fuerza para el control y manipulación de nuestro crecimiento físico en el universo, también, existe la necesidad de un canal que a través de él fortalezca el crecimiento de la moralidad. El historiador Arnold Toynbee nos dice: “lo más grande de nuestra fuerza material, lo más grande de nuestra necesidad espiritual, de nuestra perspicacia y virtud es usar nuestro poder para el bien y no para el mal… Nunca seremos suficientemente espirituales manejando nuestra fuerza material; y hoy la moralidad tiene… un vacío muy grande que siempre ha estado en cualquier edad anterior”.

No está lejos, realizar aquel conocimiento técnico sin dirección de moralidad y peligro. Conocimientos de cómo hacer armas nucleares en las manos de inmorales asesinos sería un desastre para la humanidad. Expertos médicos en las manos de refinados torturadores afinan sus métodos hacia altos grados de horror.

Un director, habiendo experimentado en los campos de concentración Nazi durante la Segunda Guerra Mundial, resume este punto en una carta escrita a su nuevo profesor cada año:

Mis ojos vieron que ningún hombre debiera ser testigo –testimoniar, presenciar, atestiguar: cámaras de gas construidas por ingenieros aprendices, niños envenenados por médicos practicantes, niños matados por enfermeras primerizas, mujeres y sus hijos tirados y quemados por estudiantes y graduados. Tanto que, yo estoy receloso de la educación… Mi respuesta es: ayuden a sus estudiantes a ser más humanos. Su esfuerzo debe nunca producir aprendices de monstruos, criminales sicópatas…Lectura, escritura, aritmética son importantes sólo si ellos sirven para hacer unos niños más humanos”.

Esto, si el conocimiento y destrezas impartidas por la educación convencional son usadas en beneficio o detrimento de la sociedad primariamente dependiente en el corazón y en la conciencia de la persona educada. Por lo tanto, el carácter de la educación no es solamente atractivo, sino absolutamente necesario.

CORAZÓN Y CONCIENCIA - EL NÚCLEO DEL CARÁCTER
La más profunda motivación se eleva desde el corazón -en particular, el corazón es la fuente de impulsos fundamentales para relacionarse. Es que la motivación a una persona hace añorar la alegría de amar y ser amado, la satisfacción de valorar y ser valorado. Amar y relacionarse describe las necesidades humanas no menos fuertes que las necesidades de comida o abrigo.

Efectivamente, la gente a menudo voluntariamente se da por vencido en ambos casos por motivos de amor.

Amor en su verdadero sentido es inherente a la moral. Requiere de una acción altruista: dando, sirviendo y sacrificándose uno mismo para amar y querer a los otros. Amar es también inherente a la ética, porque puede ser realizada solamente en las relaciones entre otros seres humanos.

El punto de comienzo de la educación se marca con el cultivo del corazón de los niños proveyéndoles experiencias de amor. Esto les eleva el sentimiento de seguridad y valor, haciendo más sólidos los cimientos para el subsiguiente crecimiento y desarrollo. Por tanto el corazón es el núcleo del carácter humano, la habilidad para dar y recibir amor es su última manifestación de amor maduro, en cualquier nivel académico de conocimiento.

En su recorrido, el corazón desarrolla una fuerte conciencia y es también un importante aspecto en la construcción de un buen carácter. Por lo cual el corazón es una fuente de amor.

Desde lo más profundo de nuestro corazón, el desarrollo de una conciencia fuerte es también un aspecto muy importante en el fortalecimiento de nuestro carácter. Visto que el corazón es la fuente de amor, nosotros podemos tener un punto de vista consciente como una brújula interna que nos guía a cada uno amar en esa dirección hacia bondad. Padres, profesores y otros mentores sirven como una importante guía, como modelos a seguir en el desarrollo de la conciencia del niño. El colegio puede proveer de una atmósfera que se encamine hacia una moral comunitaria, en que los estudiantes, profesores y personal administrativo del colegio trabajen juntos en armonía y con respeto mutuo. El colegio se beneficiaría también inculcando en cada estudiante un sentido de responsabilidad compartida en la creación de una cultura moral.

Las tres Metas Básicas de Vida y Educación
Este currículum se desarrolla alrededor de la idea fundamental, de Tres Metas Básicas de Vida y Educación. Las mismas que se proyectan en la forma de pensar educativa hacia el cumplimiento de sus propósitos más profundos: para producir un recorrido capaz, y benévolo que beneficie, a la gente, a la sociedad y a sí mismos.

Desarrollar un corazón y carácter maduro es la primera meta básica de vida y educación. Sin embargo, este no es el fin en sí mismo. Por último, las metas de desarrollo del corazón y carácter se proyectan a una persona hacia una capacidad altruista amando a los demás. Una persona madura, en esta virtud es capaz de beneficiar y amar en sus interrelaciones, con un nuevo contexto que fomente el desarrollo y crecimiento humano. Para ayudar a la gente a desarrollarse amando a los demás, especialmente en el marco de una familia, es la segunda meta de vida y educación.

Al desarrollar sus conocimientos, destrezas y pericias técnicas, ellos tienen el potencial que es de enorme beneficio para toda la sociedad. Con su madurez y sentido de responsabilidad social, tal gente puede equilibrar su natural deseo por el éxito personal con un propósito más grande de servir a la sociedad. Una fuerte conciencia y un mejor desarrollo de la capacidad de amar que lo ennoblezca contribuyendo a la comunidad humana. Esta contribución es la tercera meta básica de vida y educación.

Las actividades y satisfacciones se basan en estas tres metas de vida -1) llegar a ser una persona de carácter maduro. 2) establecer lazos de amor entre interrelaciones personales y familiares, y 3) hacer una contribución a la sociedad –puntualizando lo más valioso y productivo de la vida. Este diseño de nuestro sistema de educación con sus tres metas planeadas, ayudan a la juventud a encontrar la verdadera satisfacción y realización en la vida mientras nos proyectamos hacia el más alto potencial como seres humanos.

El currículum y Manuales de Enseñanza “Descubriendo al Verdadero Yo” enfatizan el desarrollo de un corazón y conciencia en todo su contexto, alcanzando las tres metas básicas de la vida. Educar a los niños para ser mejores y más felices seres humanos, es la meta esencial de la educación, a la par de que ellos aprenden las pericias técnicas que necesitan para servir a nuestro mundo con lo mejor de sus habilidades.” Descubriendo al Verdadero Yo” busca corregir el desequilibrio corriente educativo dedicando especial atención al desarrollo interior del ser humano, núcleo del corazón y conciencia.