Una historia del Zen Budismo:
Dos monjes caminaban a orillas de un río. Vieron a una joven que estaba temerosa en cruzar el río. A pesar de que los monjes habían hecho votos de nunca tocar a una mujer, el monje mayor la cargo y la llevó al otro lado del río. El monje más joven estaba enojado, todo el día, por este acontecimiento. Ambos no se hablaron hasta la puesta del sol, cuando llegó el tiempo para romper su voto de silencio. Entonces, el joven monje enojado acusó al monje mayor de contaminar no solo así mismo sino también a toda la orden religiosa.

El monje mayor simplemente contestó. “Yo puse a la mujer al otro lado del río por la mañana, eres tú que has estado llevándola en tu mente todo el día”.

Todos hemos tenido experiencias de sentir conflicto interno. Con seguridad, el joven monje sintió profundamente un conflicto interno, que finalmente lo expresó. Quizás estaba preguntándose: “¿Dedo expresarlo cuando pueda hablar, o simplemente debo tratar de olvidarlo?” El monje mayor puntualizó que el joven monje había estado “llevándola en su mente todo el día”, significa que el joven monje había permanecido en su enojo y pensamientos de acusación sobre la mujer, en todo el día. El joven monje estaba en un conflicto interno. ¿No es verdad?

Todos experimentamos conflictos internos. Algunas veces involucra hacer decisiones difíciles. Por ejemplo, la cajera del almacén te da más dinero de vuelto. ¿Le avisas o te quedas con el dinero? Imagínate que ves a tu amigo copiando el examen en clase. ¿Le avisas al profesor o por tu lealtad a tu amigo pretendes no ver nada?

El conflicto interno surge cuando debemos elegir entre dos lealtades conflictivas (lealtad a los amigos versus lealtad a la honestidad) o la elección de hacer lo correcto, cuando es más cómodo no hacerlo. De cualquier forma, la mejor elección no siempre es obvia, y mientras estamos en el proceso de hacerlo experimentamos conflicto interno.

Algunos conflictos internos ocurren cuando tenemos que elegir entre dos deseos, uno de naturaleza más personal, la otra de naturaleza más desinteresada. Por ejemplo, realmente quieres salir con tus amigos, pero tu mamá te ha pedido que cuides a tu hermanito en la noche. Puede ser muy difícil elegir hacer la cosa desinteresada. La recompensa: Probablemente, te sentirás mucho mejor con todo, cuando eliges ser desinteresado. Alguna clase de buena suerte y felicidad vendrán en tu camino al hacerlo.

Conflicto Interno que Viene Cuando Hiciste Algo Malo
Algunas veces tenemos un sentimiento de conflicto interno debido a que hicimos algo en contra de nuestra conciencia. Esa molestia interior puede afectarnos en nuestra salud emocional y física. Si te das cuenta que hiciste algo malo –algo que posiblemente hirió a alguien–, lo mejor que puedes es resolverlo lo más pronto. Esa es la única manera de resolver el dolor del conflicto interno. Una disculpa es siempre la mejor forma de empezar.
Desde luego, no es fácil admitir que has hecho algo malo. Podría ayudar escribir lo que vas a decir a la persona a la cual ofendiste: “Jane, con respecto al otro día, cuando nosotros…..”, puedes practicarlo ya sea en tu mente o decirlo en alta voz, así cuando llegue el momento, las palabras fluyan suavemente.
También puedes:
  1. Admitir tu equivocación hacía una tercera persona en quien confías y respectas, así pueden analizar juntos tu acción.
  2. Estar dispuesto a aprender de los remordimientos de la conciencia y determinarte que la próxima harás lo correcto.
  3. Aprender a pedir disculpas. Ya que la práctica conduce a la perfección. Admitir que te has equivocado, no es el fin del mundo, sino que en realidad se puede volver en una maravillosa experiencia.
  4. Estar dispuesto a realizar algo arregla las cosas con la persona ofendida, si es posible hacer más de lo que sea requerido.
  5. Perdonarte a ti mismo y recordar que las equivocaciones son parte de la vida. Lamentablemente, algunas personas cargan sus culpas por años, destruyendo la que podría haber sido una vida feliz.

Miguel, 14 años, disculpas y compensar:
“Estaba realmente enojado con mi papá. Me había dicho que yo tenía actitudes que si no las cambiaba iba a tener un gran problema. Le grite; le dije que ahora soy más mayor, y ya no tengo que escucharlo. Estaba enfurecido y me fui a mi habitación. Pero luego empecé a pensar que no le había ayudado con el carro cuando me lo pidió, y solo me quede mirando la TV. Luego cuando mamá me pidió que la ayudara a poner la mesa, también la desobedecí. Pude observar por la mirada de sus rostros que estaban decepcionados. Así que, salí de mi habitación e hice lo que me había pedido con el carro, y le pregunte a mamá si ahora la podía ayudar. Luego, les pedí disculpas. Esto hizo una gran diferencia. Repentinamente, ellos estaban sonriendo”.

Conflicto Interno Causado por Alguien que hizo Algo Equivocado Contigo
Otras veces, podemos experimentar conflicto interno debido a que alguien ha hecho algo en contra de nosotros. Podríamos ser las victimas de alguna injusticia, malentendido o engaño. Es casi imposible proceder por la vida sin que alguien nos pisotee, nos insulte (en ocasiones sin quererlo) o tomando ventaja de nuestra confianza. No importa cuanto tratemos de protegernos de las heridas o dolores de la vida, eso, a veces, acontecerá.
Si estas enojado y resentido, pensando: “¿Por qué yo?”, probablemente estás gastando energías de otras áreas importantes de tu vida, tales como alcanzar tus metas en los deportes, en lo académico o en pasar momentos agradables con tus amigos y familiares. Las emociones como el enojo y el resentimiento pueden ser tan corrosivas como el ácido, lastimándote más a ti que a la otra persona. Es mejor resolver estos sentimientos tan pronto como puedas a fin de experimentar paz interior en vez de conflicto interno.

Aquí están algunos consejos para sobrellevar la experiencia de haber sido tratado injustamente:
  1. Aunque es doloroso, admite que algo realmente malo ha sucedido. Tú no lo provocaste. Afronta la situación honestamente que has sido engañado u ofendido de alguna forma. Recuerda que las cosas malas, a veces suceden a personas buenas. Solo por que alguien te ha lastimado o traicionado, no significa que lo mereces.
  2. Conversa con alguien que confías acerca de la situación. Muchas veces, una persona mayor o más sabia puede, inmediatamente, decir algo para liberar nuestras emociones afligidas, también nos puede dar una perspectiva consoladora, cosas similares han sucedido a los demás y ellos perseveraron. Además, esa persona puede dar consejos prácticos sobre el próximo paso a dar para tratar de resolver la situación.
  3. Escribe las cosas. Pretende que eres un reportero y entrevístate a ti mismo sobre lo acontecido. Utiliza las preguntas, “Quién, qué, cuándo, dónde, cómo y por qué” y ubícalas en palabras no emocionales. Luego, en otro papel, escribe tus emociones. Se honesto, claro y describe tus sentimientos ampliamente.
  4. Pide una reunión con el ofensor y trata de explicar tus pensamientos y sentimientos del caso de manera calmada. Si es necesario, solicita la presencia de alguien imparcial, para que ayude a aclarar el malentendido o dificultades que surgen durante la conversación.
  5. Medita u ora acerca de la situación. Muchas personas han descubierto que al hablar con Dios, o imaginar una conversación con un ser querido es un instrumento de gran ayuda para resolver el conflicto interno; también para perdonar a los demás y llegar a una profunda comprensión de ellos mismos y de sus relaciones con los demás.
  6. Perdona a aquel quien te ha ofendido, aun cuando esa persona no se ha disculpado. Tal vez esa persona ha mentido, defraudado o tiene un carácter de poca voluntad. El asunto es que aquella persona está creando su propio futuro a través de las respuestas presentes a los desafíos de la vida, y tu estás creando tu propio futuro. Tu acción de perdonar puede ayudar a ambas partes. Nadie es perfecto. Todos cometemos errores en nuestras relaciones con los demás, lastimando a quienes nos rodean. Si en esas ocasiones desearíamos ser perdonados, entonces debemos también estar listos para perdonar.

Paz Interior
La recompensa de resolver el conflicto interno es un sentimiento de paz interior. Por medio de hacer lo correcto, realizar las elecciones correctas, compensar nuestros daños y perdonar a quienes nos lastiman, podemos sentirnos más tranquilos, más libres y más felices. ¿No vale la pena el esfuerzo requerido para tratar y resolver las cosas que nos molestan?

Cuestionario para Reflexionar
  1. En la historia de los dos monjes, ¿por qué el monje más joven acusó al mayor? ¿Su acusación que decía sobre él?
  2. ¿Cuál es la raíz u origen del conflicto interno?
  3. ¿Cómo podemos resolver el conflicto interno cuando luchamos en una decisión entre dos lealtades?
  4. ¿Cómo podemos resolver el conflicto interno cuando luchamos con una decisión entre lo correcto y lo incorrecto?
  5. ¿Cómo podemos resolver el conflicto interno cuando luchamos con una decisión entre nuestra naturaleza egoísta y la naturaleza desinteresada?
  6. Piensa en aquella ocasión donde lastimaste a alguien. ¿Cómo podría haber aplicado los cinco puntos del texto en esa situación?
  7. Piensa en aquella ocasión donde alguien te lastimo. ¿Cómo podría haber aplicado los seis puntos del texto en esa situación?
  8. ¿Alguna vez fuiste capaz de perdonar a alguien que te lastimo? Escríbelo
  9. ¿Todavía guardas rencores contra alguien que te lastimo en el pasado? ¿Quién y por qué?
  10. ¿Por qué es difícil para nosotros pedir disculpas cuando hicimos algo equivocado?