Dos muchachos estaban yendo de caminata por el largo del bosque a la aldea vecina. Uno de ellos se dio cuenta de una billetera en el camino y la recogió. ¡Y ésta tenía mucho dinero!
“¡Wow! ¡Soy rico!” gritó el muchacho. Pero, el otro muchacho advirtió que la billetera debe pertenecer a alguien y que ellos deberían intentar encontrarlo, por medio de preguntar alrededor de la aldea.
El primer muchacho dijo: “No, yo voy a usar el dinero. El dueño fue descuidado al perder la billetera. ¡Por eso, la mantendré y el dinero es mío!”
Cuando ellos llegaron a la aldea, el muchacho con la billetera compró una bolsita de caramelos y empezó a comer. El tendero de la tienda de dulces se dio cuenta de todo el dinero que había en la billetera, cuando el muchacho pagó por los caramelos.
“¿Dónde conseguiste todo ese dinero?” preguntó el tendero. El muchacho no le contestó y salió corriendo de la tienda.
Cuando los dos muchachos estaban caminando en la calle, el muchacho honesto dijo: “¡Estoy hambriento!” El muchacho que robó la billetera respondió: “¡Voy a guardar todos los caramelos sólo para mí mismo, porque fui yo quien encontró la billetera!”
Justo en ese momento, el jefe de la policía de la aldea les cogió por detrás.
“Escuché que tienen una billetera con mucho dinero en ella. El tendero de la dulcería piensa que esta billetera se parece como la que un habitante perdió recientemente. Voy a llevarles a ustedes a la cárcel,”
¡Y el policía así lo hizo! El hombre quien había perdido la billetera estaba allí para probar que era suya. Luego, el alguacil preguntó a los muchachos: “¿Ambos utilizaron el dinero de la billetera?. El ladrón dijo: “Los dos lo hicimos. ¡También la culpa es de él!”
El muchacho honesto dijo: “¡No, no es lo que sucedió! Yo le dije a mi amigo que intentemos encontrar al dueño. No comí ningún caramelo. Vea dentro de su boca. Es el mismo color de los caramelos que él estaba comiendo."
boca del ladrón estaba, de hecho, toda roja, ¡el color de los caramelos que él estaba comiendo! El muchacho honesto fue liberado para salir. El ladrón tenía que quedarse y esperar para que sus padres enojados vengan y lo saquen. Luego, él tuvo que utilizar su propio dinero para devolver al hombre que había perdido su billetera.

Objetivos del plan de la lección

Cognitivo:Los estudiantes entenderán sobre el respeto a la propiedad que no les pertenece a ellos. Ellos entenderán que si encuentran algo que no es suyo, es mejor intentar encontrar al dueño. Está mal el guardarlo, cuando aquello le pertenece a otra persona. También, ellos, entenderán lo que significa ser honestos.Afectivo:Los estudiantes querrán devolver la propiedad perdida y siempre desearán hablar la verdad.Conducta:Los estudiantes recitarán la Regla Dorada. Ellos describirán e ilustrarán las historias sobre devolver los artículos perdidos. Ellos, harán una lista de cómo cuidar las cosas en la casa y en la escuela.

Sesión de clase 1
Lea el cuento a los niños. Luego, guíe a los estudiantes en una discusión, usando las siguientes preguntas:
  • ¿Qué sucedió en el inicio del cuento?
  • ¿Qué sucedió en el intermedio del cuento?
  • ¿Por qué piensan que el muchacho no intentó devolver la billetera a su dueño?
  • Si ustedes pierden una billetera, ¿quisieran que la persona que la encontró les devolviera a ustedes?
  • ¿Se emocionarían si encuentran mucho dinero?
  • ¿Quieren tener aquel dinero para sí mismos?
  • ¿Quieren ser amigos del muchacho que robó la billetera?
  • ¿Por qué o por qué no?

Señale que la mayoría de las personas se emocionaría, si encuentran mucho dinero y querrían guardarlo para sí mismos; pero ustedes, no lo guardarían. Es mejor intentar encontrar al dueño. Este es un ejemplo al usar la Regla Dorada: Haga a los demás así como le gustaría que ellos hagan por usted. Escriba la Regla Dorada en el pizarrón y haga que los estudiantes la repitan después de usted, algunas veces, hasta que la conozcan.
Explique que cualquier persona que perdió algún dinero o algo valioso querrá que la persona que lo encontró le devuelva. Debido a que eso es lo que desearíamos que los demás hagan por nosotros, debemos hacerlo por ellos.
El cuento nos recuerda que cualquier cosa que no es de nosotros, cualquier cosa que no nos pertenece, no debemos tomarlo, usarlo, gastarlo o dañarlo. Explique a los estudiantes que es por eso que nosotros preguntamos, “¿Puedo?” antes de utilizar las cosas de otras personas. Preguntamos:
  • ¿Puedo utilizar su lápiz?
  • ¿Puedo coger mi pelota desde su patio?
  • ¿Me presta su saco?

Pida a los estudiantes que recuerden este cuento, cuando encuentren algo que alguien ha perdido o cuando quieran utilizar la propiedad de otra persona.

Sesión de clase 2
Materiales necesarios:
  • Papel
  • Lápices
  • Lápices de color

Para reforzar la lección de pedir permiso antes de coger o usar algo que pertenece a otra persona, guíe a los niños en un juego de: “¿Madre, puedo?”
Todos los niños se ponen en fila en un lado del cuarto, gimnasio o patio de juego. El maestro llama el nombre de un(a) niño(a) y dice algo parecido a: “Timmy, puedes moverte hacia adelante un paso.” Timmy tiene que decir: “¿Madre, puedo?” antes de dar el paso. Si él solamente da el paso, está “fuera.” El maestro llama el nombre de otros niños y les da simples instrucciones, como:
  • "Puede tocar su cabeza con una mano.”
  • “Puede saltar dos veces.”
  • “Puede darse una vuelta completa.”
Si un(a) niño(a) lo hace sin pedir permiso en la forma de: “¿Madre, puedo?” él o ella está fuera. ¡Aquel que quede hasta el final gana!
Ahora, haga que los estudiantes compongan una historia sobre perder algo que es suyo. Un ejemplo puede ser: “Un día perdí a mi gato. El vecino encontró el gato. Él trajo a `Tigre´ de regreso a mí. ¡Ahora, estoy feliz!”. Este cuento tiene 4 partes. Diga a los niños que ilustren las 4 partes de este cuento. Hágales doblar una hoja de papel en 4 partes iguales. Pídales que etiqueten cada sección en orden, 1-4.
  • La sección número 1 se debe ilustrar: “Un día perdí a mi gato.”
  • La sección número 2 se debe ilustrar: “El vecino encontró el gato.”
  • La sección número 3 se debe ilustrar: “Él trajo a `Tigre´ de regreso a mí.”
  • La sección número 4 se debe ilustrar: “¡Ahora, estoy feliz!”

Los estudiantes pueden dibujar los 4 dibujos. Cuando los dibujos estén completados, también los estudiantes pueden escribir las oraciones en cada sección, si es posible.
Cuando todos ya lo han hecho, ponga sus dibujos en la pared y guíe a los niños a hacer una “visita al museo” hacia los dibujos de cada uno. Haga que los niños se dividan en grupos de 3 y 4 para componer su propio juego de: “Perdí algo; alguien lo encontró; él o ella devuélvanlo a mí; ahora, estoy feliz,” para mostrar a la clase.
Explique, que el hombre en el cuento, quien perdió su billetera, no la cuidó bien. Todos nosotros tenemos que aprender a cuidar bien las cosas que tenemos y utilizamos. Pregunte a los estudiantes, si pueden pensar sobre lo que la clase puede hacer para ayudar a cuidar las cosas en la escuela. Haga una lista de sus sugerencias. Haga otra lista de una discusión de las cosas que ellos cuidan en la casa.
Adicione que cuando cuidamos bien las cosas, estamos mostrado respeto por aquellas cosas. Anime a los estudiantes: “¡Vamos a cuidar bien a nuestra escuela y aula! Vamos a cuidar bien a nuestras casas y cosas.” Esta discusión podrá dirigir a un proyecto de servicio. Quizás, los estudiantes pueden salir y recoger la basura alrededor de la escuela y de la comunidad. Explique que esta es una manera para mostrar a los demás que nosotros cuidamos bien las cosas que son nuestras. Las personas respetarán más nuestras cosas cuando nosotros lo hacemos.