1 - Los dos cabritos

Había una familia de cabras que vivía en las montañas. El padre cabrito y la madre cabrita tenían dos hijos. Ambos hijos eran muy tercos y de genio violento. Sus padres intentaron, esmeradamente, enseñarles la importancia de respetarse mutuamente, pero, ellos no escuchaban.
Los cabritos se peleaban por la comida, diciendo: “¡Cogiste más que yo!” y, también, peleaban para ir adelante del otro, en el camino al prado, cabeceando y empujándose, mutuamente, con sus cuernos.
“¡Yo soy el primero!” decía cada uno de ellos. Ellos discutían sobre, quién dormiría en la cama más blanda de heno en la noche: “¡Tú cogiste el mejor lugar anoche! ¡Ahora es mi turno!”
Así, continuaban desde temprano en la mañana, hasta muy tarde en la noche. Eso se volvió tan insoportable que, ninguno de los otros animales querían estar cerca de los hermanos cabritos. Luego, un día, todo esto cambió. Conozcamos lo que ocurrió.
Los hermanos cabritos estaban jugando en la ladera de la montaña, saltando de roca en roca. Un cabrito estaba en el lado de un abismo profundo, que era un hueco entre dos grandes bloques de roca. Su hermano estaba en el otro lado. La única manera para pasar a través del abismo era caminar, cuidadosamente, sobre un tronco caído, que tendía un puente sobre la brecha. Como los cabritos estaban jugando, ambos decidieron cruzar el abismo al mismo tiempo. Ellos se encontraron en el medio y estaban cabeza con cabeza, trabados los cuernos, cada uno rechazaba retroceder para que el otro pudiera pasar. Ellos se quedaron así por un largo tiempo, discutiendo.
“¡Déjame pasar!”
“¡No! ¡Yo estaba primero sobre el tronco!”
“No, tú no estabas. ¡Yo estaba primero!”
¡Finalmente, debido a que se empujaban mutuamente, ambos perdieron el equilibrio! “¡OH, NO!” Ambos gritaron, mientras caían a través del aire, hiriéndose por sí mismos sobre las rocas. ¡PLAF! Ellos cayeron al río que estaba debajo. Los cabritos, asustados, nadaron a la orilla y se arrastraron fuera del agua.
Los pobrecitos cabritos fueron cojeando a la casa, esa noche. Ellos estaban heridos y magullados por todo su cuerpo. También estaban con frío, mojados y muy hambrientos.
¿Piensan que ellos aprendieron la lección? ¡Sí, aprendieron! Ambos hermanos hicieron una promesa, mutuamente, para ser pacíficos. Ellos decidieron que, el adelantarse al otro no era lo más importante, como el ser amistoso, turnarse, compartir y cuidarse mutuamente. Los hermanos cabritos son más felices ahora. Y el resto de los animales siempre quieren jugar con ellos, porque nunca más discutieron.

Objetivos del plan de la lección

Cognitivo: Los estudiantes entenderán que, las peleas sólo les hacen perder.Afectivo: Los estudiantes querrán ser como los cabritos pacíficos y ganar muchos amigos.Conducta: Los estudiantes tendrán inspiración para encontrar soluciones, en los escenarios del conflicto. Los estudiantes practicarán la buena deportividad en la competencia, por medio de animarse mutuamente y felicitando al equipo contrario, con un “Buen juego.”

Sesión de clase 1
Lea el cuento a los niños. Luego, mencione que la mayoría de los cuentos, películas y juegos, tienen un problema en ellos que necesita ser resuelto. En el cuento “Los Dos Cabritos,” pregunte, cuál era el problema que necesitaba ser resuelto. Afirme respuestas correctas.
Pregunte a los estudiantes si conocen, qué significa ser “competitivo.” Afirme las respuestas correctas y diga que, ser competitivo significa que quiere ganar o ser el primero. Mencione que, a veces, es bueno ser competitivo. Pregúnteles si pueden pensar, en qué momentos es bueno ser competitivo. Quizás mencionen los equipos deportivos. ¡Afirme que la razón total de ambos equipos que están jugando, es porque cada uno de ellos quiere ganar! Explique que eso está bien, aunque uno perderá y el otro ganará, a menos que queden en empate. Pregunte a los estudiantes si miran las Olimpiadas en la televisión. ¿Cuál es su juego favorito? Explique que todos estos excelentes atletas vienen de todo el mundo, para competir el uno con el otro. Todos quieren ganar o ser el primero.
Explique que algo muy importante en la buena competencia es la “deportividad” o ser un buen deportista. La gente muestra la deportividad cuando sigue las reglas del juego. Cuando los equipos ganadores y vencidos se felicitan mutuamente, por haber jugado de lo mejor, esto es buena deportividad. Es buena deportividad el ser amable, cuando usted es el ganador y sentirse bien, siendo el vencido.
¿Es buena deportividad, cuando pierde un juego y dice: “¡Sé que soy mejor que él o ella! ¡Los árbitros fueron injustos!”? ¿Cuáles serán otras cosas que no son de buena deportividad?
Explique que el cuento de los dos cabritos no es sobre la competencia en deportes o cualquier otro tipo bueno de competencia, tal como el juego de ajedrez o certamen de ortografía. Este cuento es sobre dos cabritos que están siempre compitiendo, en la vida, todos los días. Los dos hermanos discuten por cualquier cosa. Ambos son egoístas, nunca quiere que el otro cabrito tenga lo que él desea. Pregunte a los estudiantes, si piensan que los cabritos son felices, cuando se comportan de esa manera. No, ellos siempre están preocupados que el otro cabrito obtendrá lo mejor o sea el primero.
Ellos tienen malos sentimientos, el uno del otro. Ambos son infelices. Ellos también hacen muy infelices a su madre cabrita y padre cabrito, con todas sus peleas, como también a sus amigos, los animales. Pregunte a los estudiantes, si pelean con sus hermanos y hermanas, de vez en cuando. Cierta pelea es natural, pero, demasiadas peleas harán a ellos y a su familia entera muy infelices.
Pregunte qué ocurrió en el cuento que les hizo cambiar a los cabritos. Afirme que cuando ambos estaban heridos y se cayeron al agua, comprendieron que la manera como ellos estaban actuando no era buena. ¿Los estudiantes piensan que, tal vez, los hermanos cabritos comprendieron cuán bueno se siente el ayudarse, mutuamente? Quizás lo comprendieron, porque cada uno estaba herido y necesitaban ayuda y amistad, el uno del otro, cuando fueron cojeando a casa. Pregunte, quién puede mostrar a la clase lo que es cojear. Pregunte, “si usted estuviera cojeando, ¿no le gustaría que alguien le ayude y sea amable con usted?”
Mencione que de ahí en adelante, los hermanos cabritos decidieron turnarse, compartir y ser amistosos. Los hermanos se convirtieron en buenos amigos, porque estuvieron dispuestos a cambiar. Aliente a los estudiantes que siempre recuerden este cuento, cuando estén peleando con alguien, en la escuela o en casa. Explique que ellos pueden hablar sobre el problema, con la persona y con la ayuda de un adulto, aprender a compartir, turnarse y ser amistosos, mutuamente.
Explique que sus vidas serán más felices de esa manera. ¿Quieren ser felices? ¡Si!

Sesión de clase 2
Recuerde el cuento de los dos cabritos, a los niños. Luego, diga: “Vamos a ayudar a los niños en los siguientes cuentos cortos, para resolver sus problemas, como lo hicieron los cabritos. ¡Nos llamaremos a nosotros mismos, el Equipo Todo Poderoso Resolvedor de Problemas!” Lea las escenas pequeñas a los niños y luego, escuche todas sus sugerencias.
Ayúdeles para que vean los resultados de algunas de sus sugerencias. Por ejemplo, si en la primera escena un estudiante sugiere: “¡Qué tengan una carrera! ¡Eso decidirá quién es el más rápido!” pregunte a ellos, si eso realmente detendrá la discusión.
“José y Ned, siempre están discutiendo. Ambos son fuertes y buenos para correr. Ellos discuten todos los días, sobre quién es el más rápido. ¿Qué consejo podemos darles?”
“Lisa, siempre quiere estar primera en la fila. De vez en cuando empuja y llega al frente de otros estudiantes. ¿Qué consejo podemos darle?”
“¡Juanita es una buena artista y lo sabe! Los estudiantes dicen cosas bonitas sobre su obra, pero, luego, ella les decepciona por medio de jactarse de cómo ella es la mejor artista en toda la clase. Esto hace que los otros estudiantes se sientan mal. ¿Qué consejo podemos darle a Juanita?”
“Cuando Jacob juega con otro estudiante, usualmente gana, porque él es bastante bueno en el juego. Sin embargo, él hace sentir mal a los otros estudiantes porque siempre salta y grita: `¡Yo soy el mejor!´ ¿Qué consejo podemos darle?”
La siguiente es una actividad para practicar la buena deportividad. Planifique algunas carreras de relevos. Si es imposible ir afuera, intente las carreras de relevos mientras los estudiantes se sientan en sus mesas: la mitad de la clase es un equipo y la otra mitad es el otro equipo. El objetivo es ver cual mitad de la clase puede pasar un crayón, lo más rápido, de mano a mano, hasta que llegue al último estudiante en el equipo. Este estudiante debe sostener el crayón arriba, para que todos puedan verlo.
Aquí está otra carrera de relevos “sentada.” En esta vez, compite cada fila de estudiantes. La última persona en la fila quita sus zapatos y los pasa a la persona en frente de él o ella. Luego, aquella persona saca sus zapatos y los pasa a la persona en frente de él o ella y así, sucesivamente. La persona sentada en el primer asiento en la fila pasa sus zapatos al maestro. ¡La primera fila que lo haga gana!
Los estudiantes están instruidos para animar a cada estudiante, en su equipo, cuando sea su turno para pasar algo. Explique que esto es buena deportividad: ofreciendo apoyo y ánimos a todos. Haga que los equipos se levanten en líneas, mirándose mutuamente después del juego. Los equipos contrarios dan felicitaciones o la mano el uno al otro, diciendo: “¡Buen juego!”
Pregunte a los estudiantes, si las carreras de relevos fueron divertidas. Refuerce que, la competencia puede ser muy divertida, siempre y cuando esté hecha con un buen corazón hacia los demás. Refuerce que, demasiada competencia y pelea, con una actitud mala, como entre los hermanos cabritos, hace la vida mucho menos divertida para todos.