Érase una vez un granjero; tenía muchos kilómetros de tierra, una granja, un nuevo establo rojo y muchos animales. ¿Qué clase de animales piensan que él tenía? Tenía cerdos, vacas, ovejas, caballos, gallinas y gansos. Un perro y un gato, también vivían en la granja.
El granjero era feliz, con todo lo que tenía. ¡Tenía todo lo que necesitaba! Él cultivaba casi toda la comida que su familia comía y su esposa era una buena cocinera. Las gallinas y las gansas le daban los huevos para el desayuno y las vacas daban la leche para tomar. De vez en cuando, la familia comía una gallina, ganso o cerdo para la cena. Él tenía frutas de los árboles, verduras del jardín y agua fresca del arroyo. Él, trabajaba muy duro en su granja, pero era feliz.
Luego, un día, ocurrió algo extraordinario. El granjero fue al establo, en la mañana, para recoger los huevos. ¡En la paja, al lado de su gansa favorita, él encontró un huevo de oro! Lo recogió y era pesado, como el oro real. ¡ERA oro real! Se apresuró a la ciudad y lo llevó al banco. ¡Valió mucho dinero! “¡Seré rico!” él pensó. “¡Esta gansa me hará rico!”
Después de esto, el granjero comenzó a revisar la paja todos los días. ¡Encontró más huevos de oro! Él se sintió afortunado; pero, a veces, estaba furioso, cuando tenía que esperar dos o tres días para que la gansa ponga otro huevo de oro. El granjero estaba pensando todo aquel tiempo sobre qué haría con el dinero.
“¡Si esta gansa sigue poniendo huevos de oro, seré el hombre más rico en todo el mundo!” Ahora, el granjero pasaba la mayor parte de su tiempo sólo esperando y soñando al lado de la paja cerca de la gansa. Ya no pasaba tiempo con su esposa e hijos, y ellos le extrañaban. Ya no cuidaba a sus otros animales o los trabajos de la granja. En todo lo que él podía pensar era en convertirse en el hombre más rico del mundo.
Un día, el granjero perdió la paciencia, de nuevo. Su pensamiento codicioso no se apartaba. “¡Seré rico, rico, RICO!”
“¿Por qué, esta gansa estúpida, no pone otro huevo? Vamos, gansa. ¡Ya han pasado dos días!” el granjero, impaciente, insultó a la gansa.
De repente, tuvo una idea. “¿Por qué no corto a la gansa y simplemente, tomo todos los huevos de ella?” él pensó. Por lo tanto, sin pensar dos veces, él mató a la gansa y miró en su interior. ¡Y cuando miró en su interior, no había ningún huevo! ¡Y ahora, que la madre gansa estaba muerta, no habría más huevos de oro, nunca más! ¡Pobre gansa! ¡Pobre granjero!
El granjero había dejado su trabajo de la granja, por largo tiempo, sólo esperando por los huevos de oro, su granja se fue a la ruina y tuvo que gastar, todo el dinero de los huevos de oro, sólo para regresar a donde él empezó.

Objetivos del plan de la lección

Cognitivo: Los estudiantes reconocerán, que el ser codicioso es malo y que deben estar agradecidos por lo que tienen.Afectivo: Los estudiantes querrán cuidar y apreciar lo que tienen.Conducta: Los estudiantes dirán las consecuencias de actos comunes. Ellos, describirán las consecuencias de las acciones del granjero. Ellos expondrán la paciencia, mientras ganan un regalo.


Sesión de clase 1
Lea el cuento a los estudiantes. Pregunte a los estudiantes: “¿Están tristes, porque la gansa murió? ¿Están tristes, por la mujer y los hijos del granjero? ¿Están tristes, por el granjero? O ¿él recibió lo que merecía?”
Mencione que, aun cuando es un cuento hecho, y sabemos que en la vida real, una gansa no puede poner huevos de oro, nos sentimos tristes. ¡La pobre gansa fue asesinada, pero ella no hizo nada malo, en lo absoluto! Pregunte a los estudiantes si recuerdan, por qué el granjero mató a la gansa que era tan buena para él.
Afirme que, el granjero llegó a ser codicioso e impaciente. Codicioso significa que ustedes quieren más y más; demasiado, que harían cualquier cosa para obtenerlo, incluso algo equivocado. Codicioso significa también que quieren más de lo que comparten. Quizás, todos reciben una galleta, pero ustedes comen la suya tan rápido y luego empiezan a mirar las galletas de las demás personas y desean que ellas les den las suyas, aun cuando esto signifique, que ellas no tendrán ninguna en absoluto. Eso es ser codicioso. Eso significa no compartir, significa querer más de lo que ya se tiene y más de lo que compartes. También, aquello significa no estar agradecido por lo que tienes.
Señale que el granjero tenía muchas cosas bonitas. Pregunte: ¿Qué era lo bueno, de la vida del granjero? ¿Qué, ya tenía él? ¿Habría pensado el granjero sobre la gente que no tiene comida en absoluto, cuando él quería mucho más de lo que tenía?
Mencione que el granjero también era “impaciente.” Impaciente significa que están disgustados, porque algo no está sucediendo rápido. Algunas veces, nosotros hacemos o decimos algo malo, cuando algo no está sucediendo rápido.
Pregunte si los estudiantes, por ejemplo, se han puesto impacientes, cuando tenían que esperar en el consultorio del doctor, o cuando están esperando abrir un regalo, o cuando están esperando por su madre o padre, a que les lleven a algún lugar que quieren ir, pero su madre o padre tienen que hacer primero, algún trabajo.
Explique que el granjero no pudo esperar por el siguiente huevo. De hecho, él se volvió tan codicioso e impaciente que actuó tontamente, sin pensar. Si él hubiera tomado más tiempo para pensar, en realidad sobre eso, se habría dado cuenta que matar a la gansa no era, después de todo, una buena idea. Así, él hizo algo muy tonto, porque no se detuvo a pensar sobre lo que sucedería. Él no pensó sobre las consecuencias de sus acciones.
Escriba la palabra “Consecuencias,” en el pizarrón y haga repetir a los estudiantes, luego de usted, algunas veces.
Explique que esta palabra grande, solo significa lo que sucede luego de que hacemos algo, los resultados de nuestras acciones. Demuéstrelo, a través de poner un lápiz en el borde de su escritorio. Explique: “Si yo dejo algo en el borde de mi escritorio y luego lo rozo, la consecuencia será que caerá de mi escritorio.” Haga que caiga el lápiz, como si lo hubiera, accidentalmente, rozado. Explique: “Algunas consecuencias son grandes, otras son pequeñas. No es una gran consecuencia si un lápiz cae del escritorio. ¿Qué tal si pongo un gran vaso lleno de cola aquí? Las consecuencias serían mucho mayores. Habría un vaso roto y pegajosa materia que limpiar.”
Explique que las consecuencias son, simplemente, lo que viene luego de lo que hemos hecho; ellas pueden ser buenas o malas. Explique que si hacemos algo bueno, como estudiar duro, normalmente buenas cosas pasan, como obtener buenas calificaciones. Si hacemos algo malo, como jalar la cola de un perro, normalmente cosas malas suceden, como el que el perro nos ladre o nos muerda.
Pida a los estudiantes que mencionen algunas consecuencias de:
  • Hacer sus deberes.
  • No estudiar para un examen.
  • Dibujar en todas las paredes de la casa.
  • Dejar comida afuera.
  • Ayudar a mamá con los platos.
  • Barrer sin que nos lo pidan.

Explique que a veces cosas malas suceden, aún cuando ustedes no han hecho nada malo y algunas veces, buenas cosas pasan, aún cuando no han hecho nada bueno. Pero, la mayor parte de las veces, buenas consecuencias le seguirán a buenas acciones y malas consecuencias le seguirán a malas acciones.
Pregunte a los estudiantes, si piensan que lo que le hizo el granjero a la gansa era malo. Luego, diga que le mencionen todas las consecuencias de las acciones del granjero.


Sesión de clase 2
Materiales necesarios:
  • Dulces, caramelos, malvaviscos, galletas suficientes para que cada niño tenga dos.

Recuerde a los estudiantes el cuento del granjero, quien mató a la gansa que ponía huevos de oro, porque era impaciente y codicioso. Mencione que ustedes saben cuán duro es ser pacientes, algunas veces, pero es algo bueno que aprender.
Siendo pacientes significa que ustedes se dicen a sí mismos, que tendrán que esperar más de lo que quieren esperar. Pida a los estudiantes que mencionen sobre las veces cuando son impacientes:
  • ¿Es en el consultorio del doctor?
  • ¿Esperando que el circo venga a la ciudad?
  • ¿Esperando por su cumpleaños?

Explique que es bueno aprender como ser pacientes. Dígales que les va a enseñar, algunas maneras para ser pacientes. Pida que se imaginen estar parados en una larga fila, esperando por algo. Anímeles a que piensen en cosas buenas que hacer cuando lleguen a casa o los momentos buenos que tuvieron ayer, jugando con sus amigos. Ellos pueden hablar con las demás personas en la fila, para que el tiempo pase. Pueden tararear a sí mismos (¡silenciosamente, para que no molesten a las demás personas que están en la fila!).
Si tienen que esperar en el consultorio de un doctor o dentista, normalmente, hay revistas y juguetes. Aquellas cosas están ahí, para ayudar a las personas a ser pacientes. Anímeles, a que traten de estar felices u ocupados, mientras esperan por algo. Pídales que compartan, en la clase, cualquier método que usan, cuando tienen que esperar por algo y no quieran volverse impacientes.
Trate el famoso experimento del “malvavisco” con ellos. Puede usar caramelos, malvaviscos, galletas o cualquier dulce pequeño. Explique que los científicos han probado a los niños en esto y han encontrado, que los niños que pudieron esperar obtuvieron mejores notas, tuvieron más amigos y más dinero, cuando ellos crecieron, y fueron felices en muchas maneras. Dígales que les va a ayudar a ser pacientes y a esperar.
Explique que a cada niño se le dará un trozo de dulce. Y aquellos que no se coman sus dulces enseguida, pero que esperen 10 minutos, se les dará un segundo dulce para comer. Aquellos que se coman el primer dulce, antes que el tiempo termine, solo obtendrán aquel dulce.
Anime a todos los niños a tratar de obtener el segundo regalo. Muéstreles los 10 minutos en el reloj:
  • Sugiera que podrían poner sus cabezas en sus pupitres y descansar, por unos pocos minutos.
  • Sugiera que cojan un libro de dibujos y miren a los dibujos o lean.
  • Sugiera que jueguen tres en raya u otros juegos pequeños, con un compañero, pero sin hablar.
  • Sugiera que dibujen y coloreen un dibujo, para que el tiempo pase.

Ponga un dulce en el pupitre de cada niño. Anime a todos a esperar, a que el tiempo termine y ganen su segundo dulce.