Había una vez un muchacho, quien vivía en una pequeña aldea en la montaña. El trabajo de este muchacho era vigilar las ovejas del granjero, mientras ellas apacentaban en un prado cerca de un bosque oscuro.

¿Por qué piensan que tenía que vigilar a las ovejas? Habían lobos hambrientos en el bosque que querían comerse a las ovejas. Todos los días, el muchacho pastor se levantaba temprano, y con su perro y su flauta de pastor guiaba a las ovejas al prado.

El trabajo de pastor es bastante fácil. Es decir, ¡hasta que un lobo hambriento aparezca! Afortunadamente, el granjero, dueño de las ovejas, tuvo un plan para ayudar al muchacho pastor, para proteger a las ovejas de los lobos hambrientos. Él dijo al muchacho que si un lobo aparecía, debía gritar “¡Lobo! ¡Lobo!” y todos los habitantes vendrían y asustarían al lobo. Los vecinos, en esa aldea, siempre se ayudaban unos a otros, en ocasiones de dificultad, porque era una aldea amistosa. Ellos se cuidaban unos a otros.

Bueno, aunque este muchacho era afortunado de tener un trabajo, se quejaba que era demasiado aburrido. Día tras día, era la misma cosa; levantarse temprano, guiar a las ovejas al prado y sentarse ahí bajo un árbol, que da sombra, mientras las ovejas apacentaban. Luego, a la puesta del sol, guiar a las ovejas a la casa. A veces jugaba y tocaba su flauta y en otros momentos acariciaba a su perro. Sin embargo, se cansaba de eso rápidamente. “¡Estoy muy aburrido que no puedo aguantarlo!” Decía en voz alta a su perro. “Desearía que ocurra algo emocionante.”

¡Un día, el muchacho tuvo una idea! “¡Sé lo que debo hacer!” él dijo. “Voy a fingir que un lobo está atacando a las ovejas y gritaré por ayuda a los habitantes. ¡Ellos dejarán lo que están haciendo y vendrán corriendo al prado, para asustar al lobo! ¡Será muy divertido cuando ellos vean que no hay ningún lobo!”

El muchacho siguió adelante con su plan y gritó: “¡Lobo! ¡Lobo!” Los habitantes leales dejaron lo que estaban haciendo y corrieron al prado para salvar a las ovejas. Por supuesto, no encontraron ningún lobo. Sólo encontraron al muchacho pastor, rodando sobre las hierbas y riéndose.

¿Piensan qué ellos se desilusionaron del muchacho? ¡Si! ¡Ellos estaban furiosos! El muchacho travieso los había engañado.

Al día siguiente, el muchacho salió como siempre hacia el prado con el rebaño, riéndose. “¡Qué inteligente soy,” él pensó. “Los engañé a todos!” No estaba para nada arrepentido, por el problema que había causado a los habitantes. Mientras se sentaba bajo el árbol, que da sombra, otra vez se sintió aburrido. “¡Creo que veré si puedo engañar a aquellos habitantes otra vez!” se dijo.

Y nuevamente gritó: “¡Lobo! ¡Lobo!” y una vez más los habitantes vinieron de la colina para salvar a las ovejas. ¡Ellos, no podían creer que el muchacho pastor les había engañado de nuevo! El muchacho fue regañado y los habitantes se marcharon muy enojados.

¡Después de una hora, mientras el muchacho seguía riéndose y pensando sobre cuán inteligente era, un lobo, realmente hambriento, salió lentamente del bosque oscuro! El muchacho levantó los ojos y miró al lobo acercarse, cuidadosamente a una de las ovejas. Él corrió para gritar a los habitantes: “¡Lobo! ¡Lobo!”

¿Ustedes piensan que ellos confiaron esta vez en él? ¿Piensan que ellos vinieron para rescatar a las ovejas? No. Esta vez, ellos, decidieron no creer en el muchacho, porque él ya les había mentido dos veces. En ese día, el lobo comió muchas ovejas, mientras el muchacho miraba, llorando. Luego, el lobo, con una barriga grande y llena, regresó de nuevo al bosque oscuro.
Objetivos del plan de la lección

Cognitivo: Los estudiantes entenderán que los demás no confiarán en ellos, si mienten.
Afectivo: Los estudiantes sentirán tristeza, porque el lobo se comió a las ovejas y comprenderán, que era debido a la mentira del muchacho. Ellos, querrán decir la verdad y ser confiables.
Conducta: Los estudiantes jugarán un juego relacionado al cuento. Ellos señalarán las consecuencias de la elección, por mentir o ser honestos.

Sesión de clase 1

Lea el cuento y guíe a los estudiantes en una discusión, por medio de realizar las siguientes preguntas:
  • ¿Este cuento tuvo un final feliz o triste?
  • ¿Por qué el final llegó a ser triste?
  • ¿Por qué el muchacho eligió mentir?
  • ¿Cómo él se sintió, después de mentir la primera vez? ¿La segunda vez? ¿La tercera vez?
  • ¿Cómo se sintieron los habitantes, con los engaños del muchacho?
  • ¿Por qué los habitantes, no vinieron la tercera vez?
  • ¿Creen que el muchacho pensó que ellos vendrían, aun cuando él había mentido dos veces?
  • ¿Qué aprendió el muchacho, al final del cuento?
  • ¿Piensan que él todavía tendría su trabajo o el granjero buscaría a otra persona?
  • ¿Qué podría decir el muchacho al granjero y a los habitantes, al final del cuento?

Diga: “Vamos a recordar este cuento cuando estemos pensando en engañar a alguien. Podemos preguntarnos, ¿cómo se sentirían ellos si les engañamos? ¿Sentirían que es divertido? También, vamos a recordar este cuento cuando estemos tentados a decir una mentira. Siempre es bueno decir la verdad, aún si aquello es difícil de hacerlo. Entonces, las personas confiarán en nosotros.”

Sesión de clase 2

Este es un juego de corre que te cojo; llamado: “Pastores, Oveja y Lobos.” Elija un estudiante para que sea la oveja. Luego, divida el resto del grupo en dos grupos iguales. Un grupo es el de los “Pastores,” el otro es el de los “Lobos.”

Haga que los dos grupos se ubiquen lo más apartado posible, en líneas, mirándose mutuamente. La oveja se ubica en el centro. Cada línea estará enumerada, empezando en las direcciones opuestas. Grite un número. Los contrarios con ese número corren al centro, para ver quien puede coger la oveja primero. El objetivo del juego es para ver, quien puede coger a la oveja. Cogiéndose las manos con la oveja, regresa a su lado sin haber sido tocado por aquel con el mismo número, del otro lado. El equipo vencedor es el que obtiene más ovejas, de regreso a su lado.

¡Luego, discuta el juego e indique el hecho de que aquellos pastores estaban, realmente, intentando hacer su trabajo, a diferencia del pastor en el cuento!

Guíe a los estudiantes en una discusión, sobre la mentira. Pídales que imaginen lo siguiente:

Ustedes estaban jugando con la pelota y la pelota rompió la ventana del vecino. ¿Qué elegirían hacer?

Mencione que podrían elegir huir. Pero, ¿qué tal si son atrapados? Pregúnteles, cómo piensan qué se sentirían después de haber huido, aun si no fueron atrapados. Explique: “Se sentirán mejor si dicen la verdad y termina el asunto. Las personas confiarían en ustedes porque fueron honestos y dijeron la verdad, cuando era difícil de hacerlo.”

Pídales que cada uno imagine lo siguiente:

Imagine que usted robó algo de la tienda, su mami lo vio y le preguntó, en dónde lo consiguió. ¿Qué elegiría hacer? Podría mentir. Pero, si miente, ¿cómo piensa usted, que se sentiría? El muchacho en el cuento mintió, pero, no se sintió mal sobre la mentira. La mayoría de las personas se sienten mal sobre la mentira. Estoy seguro que el muchacho, se sintió mal sobre la mentira, al final del cuento. Usted podría elegir decir la verdad. Su mami estaría disgustada porque usted robó algo, y le haría devolver, y eso sería difícil de hacerlo, ¿no es verdad? Pero, ella y el dueño de la tienda, quizás le respetarían por haber dicho la verdad. Creo que usted, no querría robar de nuevo, porque realmente, no se sintió bien y usted se metió en un problema. También, creo que se sentiría bien a sí mismo, porque hizo la cosa correcta al decir la verdad.

Luego, el maestro puede preguntar a los estudiantes y llevarlos a pensar en otras ocasiones, cuando tendrían que elegir en decir la verdad o mentir.