Un león estaba descansando en el sol, disfrutando una siesta pacífica. Se tendía, se daba las vueltas y ronroneaba como un gato. ¡Qué vida tan maravillosa él tenía, como el Rey de las bestias!
“Todos tienen miedo de mí,” él pensaba, mientras descansaba. “¡Soy verdaderamente el Rey de las bestias!” Cuando estaba acostando ahí, ocurrió algo que perturbó su siesta. Un mosquito que parecía haber salido de la nada espiaba al león que dormía.
“¡Ah, ja!” él pensó. “¡Aquí está mi oportunidad!” El pequeño mosquito había estado sintiendo celos del poderoso león.
¿Saben qué significa sentir celos? Significa, que usted piensa que alguien, tiene algo mejor de lo que usted tiene, y siente inferioridad y enojo, dentro de sí mismo, debido a eso.
Debido a que tenía celos, el mosquito decidió molestar al león. Fue directo a su blanda nariz negra y le picó-¡duro!
“¡Ow!” gritó el león, enojado, al haber sido despertado de su siesta de manera tan grosera. “¡Aléjate de mí!”
¡Trató de aplastar al mosquito, pero falló y en cambio, se arañó a sí mismo! El mosquito estaba muy feliz y continuaba molestando al león enojado.
El león rugió: “¡Cómo te atreves a hacer esto al Rey de las bestias!” El mosquito volaba sobre el león, de nuevo, picándole aquí y allá, mientras el león continuaba sin atinarle, cogiendo su propio pelaje y piel en sus afiladas garras.
Para ese tiempo, el mosquito estaba tan feliz por molestar al Rey de las bestias que se fue volando para jactarse con las otras bestias, sobre lo que hizo.
Mientras se iba volando, miraba al león, riéndose y jactándose, diciendo: “¡Voy a decirles a todos cómo hice quedar mal al Rey de las bestias!”
¡Oh, no! ¡El mosquito no estaba mirando por dónde estaba yendo! ¡Volaba directo hacia una red pegajosa de una araña!
“¡Oh! ¡No puedo escapar!” él gritó. La araña, tuvo una buena cena esa noche. El león cojeó por una semana.

Objetivos del plan de la lección
Cognitivo: Los estudiantes entenderán que hay diferentes formas de desprecio y que el despreciar a los demás conduce al conflicto y dolor. Ellos también aprenderán la resolución del conflicto.Afectivo: Los estudiantes sentirán lástima por el mosquito y el león; pero, comprenderán, que los dos cometieron errores y ésa es la razón por la cual ellos sufrieron. Ellos querrán mostrar más respeto a los demás, por medio de no jactarse o molestar.Conducta: Los estudiantes actuarán el papel de un animal mediador, en el cuento. Ellos describirán la conducta de resolver el conflicto, en escenarios imaginarios.

Sesión de clase 1
Lea el cuento a los niños y luego, pida a los estudiantes que den respuestas a las siguientes preguntas:
  • ¿Qué sucedió en el inicio del cuento?
  • ¿Qué sucedió que cambió las cosas?
  • ¿Cómo terminó el cuento?
  • ¿Por qué al mosquito no le gustaba el león?
  • ¿Por qué el mosquito se estrelló en la red de la araña?

Explique que este cuento es sobre el respeto. Mencione que la definición de respeto es tratar a alguien o algo, sintiendo que tiene valor.
¿El león y el mosquito se trataron mutuamente como si fueran valiosos? El león era orgulloso y se jactaba de ser el Rey de las bestias. El león era un tipo de matón. De esa manera, el león era irrespetuoso de las otras bestias, incluyendo al mosquito. El mosquito empezó a molestar al león. Estaba siendo irrespectuoso del león, quien estaba intentando dormir. ¿El mosquito estaba tratando al león como si fuera valioso? Pregunte si el final hubiera sido más feliz, si ellos se hubieran respetado mutuamente. Mencione que podemos aprender de esta lección, la importancia de respetarse mutuamente, no siendo un(a) matón(a) o jactancioso(a) y, a través de no molestar.

Sesión de clase 2
Esta actividad es sobre la resolución del conflicto.
Abra la sesión, preguntando: “Primero, vamos a ver si podemos recordar lo que sucedió en el cuento sobre el león y el mosquito.” Haga que los estudiantes recuenten el cuento. Luego, pídales que compongan un intermedio y final nuevo al cuento: “¿Cómo piensan que podemos cambiarlo para que el cuento tenga un final feliz?” Escuche las sugerencias de los estudiantes, de cómo el mosquito y el león podrían haber actuado diferente. Pregunte: “¿El león debería haber controlado su ira? Él, se lastimó a sí mismo, al arañarse, ¿no es verdad? ¿El mosquito debería haber controlado su burla? Estaba tan ocupado, molestando, que no vio venir su propia muerte. Tal vez, los dos podrían haberse disculpado mutuamente, por su conducta hiriente. O quizás, otro animal podría haberles ayudado a comprenderse mejor mutuamente, así no se pelearían.”
Explique que un conflicto es una discusión o sentimientos malos entre dos o más personas. Para resolver el conflicto, significa que ustedes deben hablar sobre ello, para que ninguno ya no tenga malos sentimientos.
Mencione que algunas veces, ustedes necesitan a alguien que les ayude a hablar sobre el problema. Una persona quien les ayuda a resolver el problema podrá ser llamada un(a) “administrador(a) del conflicto.” Explique que aquí en la escuela, los maestros son administradores del conflicto. En la casa, los padres y los hermanos mayores pueden ser administradores del conflicto. Aliénteles: “¡Cuando ustedes sean grandes, pueden aprender para ser administradores!”
Explique que esta tercera persona, se sentará con los dos que están peleándose y preguntará a uno de ellos que le dirá lo que sucedió. La otra persona no puede interrumpir; pero tendrá su turno para hablar, después de que termine la primera persona. El(La) administrador(a) del conflicto escucha, cuidadosamente, a los dos; pero, uno a la vez. Luego, las sugerencias son hechas sobre cómo ayudar a los dos a sentirse mejor.
Pida a los estudiantes volver al cuento y adicionar otro animal, que puede servir como un administrador del conflicto. Por ejemplo: un búho viejo y sabio. El búho está observando al mosquito y al león desde el inicio. ¿Qué podría hacer el búho?
Haga que los estudiantes se ofrezcan para desempeñar los roles de león, de mosquito y de búho. Haga que el búho ayude al león y al mosquito, para que sean buenos el uno al otro, se disculpen y estén de acuerdo en marcharse, mutuamente, en paz.
Diga: “¡Justamente cambiamos el cuento e hicimos un final feliz! ¡Felicitaciones! ¡Dense a sí mismos un aplauso! Ven cómo las cosas pueden tomarse diferentes cuando obtienen la ayuda de alguien, para resolver un conflicto.”
Guíe a los niños, en una discusión de las siguientes situaciones imaginarias:
  • “Vamos a pensar, en un conflicto que podría suceder aquí en la escuela o en su familia. Vamos a decir que, dos personas quieren la misma pelota y que sólo hay una. ¿Qué podrían hacer?”
  • “Vamos a decir que, un estudiante chocó con otro, derribándole. El niño que cayó, grita al muchacho que chocó con él. ¿Cómo podrían resolver este conflicto?”
  • “Vamos a decir que, un estudiante está molestando a otro. ¿Qué podrían hacer para tratar de pararlo?”
  • “Usted rompe el juguete de su hermana y ella se pone furiosa con usted. ¿Qué podría hacer para resolver el conflicto?”

Diga a los estudiantes: “¡Están volviéndose buenos en resolver los conflictos! ¡Sigamos intentando, en fijarnos cuando hay un conflicto y ver si podemos usar lo que aprendimos hoy!”