Un ciervo estaba caminando a lo largo del bosque; un día, se paró al lado de un estanque para saciar su sed. Mientras bebía el agua fría y fresca, él miró su reflejo en el estanque.
“¡Qué hermosos cuernos tengo!” él se dijo, dirigiendo su cabeza de un lado al otro. “¡Sin embargo, mis patas son muy flacas y feas!” El ciervo caminó alejándose del estanque, deseando no haber tenido tales patas feas.
¡De repente, escuchó un ruido atrás de él! ¡Oh no, era un león! El ciervo empezó a correr, a toda velocidad, a lo largo del bosque. Llegó a un río y tenía que nadar para cruzarlo. Sus fuertes patas le hicieron un nadador rápido y pronto estaba en el otro lado.
Gruesos arbustos estaban creciendo en la orilla; pero, las patas del ciervo eran tan largas, que él, solamente meneó a través de ellos, ¡Menea, menea, menea! ¡Las espinas filosas en los arbustos, le rasgaban; pero él no se detuvo, por el temor que el león lo agarrara y lo comiera!
El ciervo galopeó en un campo abierto, luego nadó sobre otro río. ¡Él estaba muy lejos del león; pero en ese momento, ocurrió algo terrible! ¡Justo cuando volvió a la orilla, los cuernos hermosos del ciervo se enredaron en un árbol! Él, no podía moverse. Él empezó a mover su cabeza, intentando con toda su fuerza, desenredar sus cuernos. El león también, ahora, estaba a punto de cruzar el río, gruñendo con hambre.
El ciervo movió y movió sus cuernos, hasta que finalmente se liberó del árbol. Para ese momento, el león había llegado a la orilla y estaba listo para atacar al ciervo. ¡Cuando el ciervo pudo liberarse del árbol, sus poderosas patas le llevaron a la orilla y a través del prado, hacia el bosque, lejos de las terribles mandíbulas del león hambriento!
El león, cansado, no pudo con el ciervo que tiene patas largas. El león no tenía patas largas como el ciervo. Así que el león se rindió y se fue a casa. ¡El ciervo estaba a salvo!
¿Por qué el ciervo estaba a salvo? No era debido a sus hermosos cuernos. ¡Era, debido a aquellas patas que él pensó que eran muy feas!
¿Saben que él nunca más se volvió a quejar sobre sus patas? ¡Estaba muy orgulloso de sus patas, desde ese día; él, hacía actuaciones de saltos increíbles, en frente de los otros animales, para mostrar cuán agradecido estaba por aquellas patas!

Objetivos del plan de la lección
Cognitivo: Los estudiantes entenderán que sus cuerpos son especiales y cada uno está diseñado de forma única. Ellos entenderán que deben respetar sus cuerpos y habilidades, y estar agradecidos por quienes son.Afectivo: Los estudiantes sentirán orgullo de sí mismos, de sus cuerpos y habilidades. Ellos sentirán agradecimiento por quienes son y por lo que pueden hacer.Conducta: Los estudiantes medirán sus estaturas y explicarán las razones por las cuales aprecian sus cuerpos.

Sesión de clase 1
Este es un buen cuento para ser leído en voz alta, porque los estudiantes pueden participar haciendo movimientos y sonidos. Al preparar a los estudiantes para esta sesión, por favor, modele las acciones antes de leer el cuento. Diga a los estudiantes que hoy van a leer un cuento sobre un ciervo (muestre la foto del ciervo) y un león. Mencione que ellos le ayudarán a desarrollar el cuento, a través de hacer movimientos y sonidos.
Diga y demuestre: “Si yo digo: el ciervo está corriendo, entonces ustedes toquen sus muslos rápidamente. Si el ciervo está caminando, entonces, toquen sus muslos más despacio. Si el ciervo está nadando, entonces, hagan brazadas de natación con sus brazos. Si el león hace un ruido, entonces, gruñan. Si el ciervo mueve su cabeza, entonces, muevan su cabeza a la izquierda y a la derecha. Si el ciervo está abriéndose camino entre los arbustos, hagan un sonido, a través de rozar sus brazos a lo largo de sus costados. ¿Están listos? ¡Iniciemos con el cuento!”
Léales el cuento, haciendo una pausa en la parte apropiada, para que hagan los movimientos y sonidos.
Pregunte a los estudiantes lo que sucedió en el inicio del cuento.
  • ¿Qué pensó el ciervo sobre sí mismo, en el inicio, cuando estaba mirando su reflejo?
  • ¿Qué le agradaba de su cuerpo?
  • ¿Qué no le agradaba de su cuerpo?

Pregunte a los estudiantes lo que sucedió en el final del cuento.
  • ¿De qué manera el ciervo cambió su manera de pensar, sobre su cuerpo?
  • ¿Puede una persona ser como el ciervo en el cuento y no agradarle partes de su cuerpo?

¡Afirme que si, eso puede suceder! Explique que a una persona puede ser que no le agrade el color de su cabello. A algunas personas no les agrada su tamaño; pueden pensar que son muy pequeños o muy grandes. A otras personas no les agrada el color de su piel; en sus opiniones, puede ser muy oscuro o muy claro. Explique que el autor, en este cuento, está recordándonos que seamos agradecidos, por quienes somos y por la manera especial en la cual fuimos hechos. No hay, exactamente, dos personas iguales. ¡Nuestras familias y comunidades serían lugares aburridos si fuéramos todos iguales!

Sesión de clase 2
Materiales necesarios:
  • Cinta métrica o regla
  • Espejo
  • Un pliego de papel periódico

En el cuento del león y el ciervo, recuerde a los estudiantes que al ciervo no le agradaba como se miraba. Le agradaba sus cuernos, pero, no le agradaba sus patas. Él pensó que sus patas eran feas. Pero, al final, debido a sus patas, estaba a salvo del león.
Aliente a los estudiantes: “¡Vamos a mirarnos a nosotros mismos y apreciar lo que tenemos! Primero, nos mediremos, para saber cuánta estatura tenemos. Podemos estar agradecidos por lo que estamos creciendo.” Mida a cada estudiante y escriba su estatura en el pizarrón, debajo del nombre.
Los estudiantes pueden acostarse sobre el papel periódico, mientras los compañero(a)s dibujan los perfiles de sus cuerpos. Luego, cada estudiante puede señalar las partes de su cuerpo, por las cuales están más agradecidos y turnarse, para decir el por qué.
Ahora, aliente a los estudiantes a pasar alrededor del espejo, con cada estudiante diciendo: “¡Sólo hay uno como yo, por eso, soy especial! ¡Me agrado a mí mismo!”
Pregunte a los estudiantes si conocen lo que es un halago. Ahora, haga que los estudiantes se sienten en un círculo. Este va a ser un círculo de halago. Cada persona tiene que mirar a la persona que está a su derecha y darle un halago, uno a la vez, preferiblemente, sobre las características físicas o habilidades (aun, un halago sobre una risa simpática es aceptable). Refuerce a la persona que recibe el halago para aceptarlo y decir: “Gracias.” Si los estudiantes están pasando dificultades, pensando sobre algo, indique algo positivo sobre la persona, para ser halagado.
Explique que cada persona es la única en su tipo y tiene sus propios talentos, buenas características y fuerzas especiales. Aliéntelos para que se aprecien mutuamente y a sí mismos, siendo el “¡único!”